Yacimiento Rosebank afronta el coste de capturar CO2
Yacimiento Rosebank concentra la decisión de Miatta Fahnbulleh: exigir captura de carbono trasladaría al proyecto un coste que puede alterar su viabilidad económica.
La decisión sobre el Yacimiento Rosebank no trata solo de autorizar nuevas perforaciones. Plantea si el Gobierno británico puede compatibilar un gran proyecto petrolero con su compromiso legal de emisiones netas cero en 2050.
El debate afecta también a Jackdaw, un yacimiento de gas en el mar del Norte. Ambos proyectos necesitan una nueva aprobación después de que el Court of Session de Edimburgo considerara ilegales sus anteriores evaluaciones ambientales, según explica el análisis de Michael Jacobs sobre Rosebank, Jackdaw y la política energética británica.
Michael Jacobs, profesor de economía política en la Universidad de Sheffield y antiguo asesor de energía y cambio climático de Gordon Brown cuando era primer ministro, sostiene que los dos casos no deberían recibir el mismo tratamiento. La diferencia central está en el combustible extraído, el destino de la producción y la duración de cada proyecto.
Yacimiento Rosebank: el problema va más allá de la licencia
Las licencias de Rosebank y Jackdaw fueron concedidas por el anterior Gobierno conservador en 2022 y 2023. Sin embargo, el tribunal de Edimburgo concluyó el año pasado que las evaluaciones no incluían las emisiones derivadas de quemar el petróleo y el gas extraídos.
El tribunal permitió que continuaran los trabajos, pero exigió una nueva evaluación y una nueva solicitud de consentimiento. Por tanto, Miatta Fahnbulleh, nueva secretaria de Energía y Clima, debe determinar si esas emisiones globales alteran la justificación de ambos proyectos.
La posición es especialmente incómoda para Andy Burnham, primer ministro. El manifiesto laborista rechazaba nuevas licencias de perforación, pero estos yacimientos ya disponían de ellas antes de la nueva revisión judicial.
Jackdaw ofrece un argumento energético limitado
Jackdaw es un yacimiento pequeño de gas con una vida productiva de apenas 11 años. Sus emisiones totales se estiman en unos 24 millones de toneladas de carbono, equivalentes cada año a alrededor del 0,8% de las emisiones totales del Reino Unido.
El gas llegaría al Reino Unido mediante gasoducto y se consumiría en el país. Jacobs considera que podría sustituir parte del gas natural licuado importado de Estados Unidos, que describe como más contaminante.
Ese efecto otorgaría a Jackdaw una contribución modesta a la seguridad energética y a la reducción de emisiones británicas. Además, dejaría de producir emisiones en 2037-2038, una fecha en la que el Reino Unido y el mundo seguirían por encima de las emisiones netas cero.
La tesis favorable, por tanto, es estrecha: el Reino Unido seguirá necesitando gas durante la próxima década y una mayor proporción de suministro nacional tendría valor. Su escasa dimensión también limita su capacidad para modificar la oferta y la demanda mundiales.
🔍 Yacimiento Rosebank y el riesgo de una oferta duradera
El Yacimiento Rosebank presenta una escala muy distinta. Su producción se prolongaría durante 25 años y generaría cerca de 250 millones de toneladas de emisiones de carbono durante ese periodo.
Su petróleo no se refinaría previsiblemente en el Reino Unido. Sería enviado a Países Bajos porque el país ya no tiene la capacidad adecuada, y muy poco, si acaso algo, se utilizaría en territorio británico.
Eso reduce el argumento de seguridad energética. Rosebank seguiría produciendo petróleo en 2050, precisamente cuando el Reino Unido debe haber alcanzado las emisiones netas cero bajo la Ley de Cambio Climático.
Jacobs añade que el Acuerdo de París prevé que, para entonces, al mundo todavía le faltaría aproximadamente una década para llegar a emisiones netas cero. La Agencia Internacional de la Energía espera que la demanda mundial de petróleo sea menor que la actual y continúe descendiendo si los gobiernos cumplen sus políticas climáticas declaradas.
El riesgo económico y climático surge de la combinación entre tamaño y duración. Una mayor oferta de petróleo puede reducir el precio y elevar la demanda, de modo que el Yacimiento Rosebank tendría efectos sobre las emisiones globales y sobre la política climática internacional.
La captura de carbono como condición de viabilidad
La propuesta de Jacobs es condicionar el consentimiento de Rosebank al pago de la captura y almacenamiento de carbono, o CAC, para una parte o la totalidad de sus emisiones. Dado que la mayor parte se produciría al quemar el petróleo, el mecanismo exigiría compensar un volumen equivalente de emisiones de otros productores.
La CAC es controvertida, pero el texto la presenta como una tecnología probada. Equinor, uno de los propietarios de Rosebank, utiliza CAC en su yacimiento noruego de Sleipner desde 1996 y, según se informa, ha almacenado más de 20 millones de toneladas de CO2 sin fugas.
El programa británico de CAC, gestionado por la Autoridad de Transición del Mar del Norte, ya ha concedido licencias a 21 proyectos en distintas fases de desarrollo. Rosebank no figura entre ellos.
Una condición de este tipo podría aplicarse, por ejemplo, desde 2035. También podría permitir al proyecto optar a apoyo público al incorporarse al programa británico de CAC.
El contrapunto es relevante para cualquier inversor o responsable político: los costes adicionales pueden llevar a los propietarios a abandonar el proyecto. Para Jacobs, ese desenlace demostraría que Rosebank no puede desarrollarse de forma compatible con el objetivo británico de emisiones netas cero.
Tanto Rosebank como Jackdaw requerirían, además, límites estrictos de metano. El texto subraya que este gas de efecto invernadero es más potente que el dióxido de carbono y que ambos yacimientos generarían emisiones significativas.
Yacimiento Rosebank, empleo y transición industrial
Los operadores de Rosebank y Jackdaw afirman que crearán alrededor de 3.500 empleos durante el desarrollo y unos 880 en la fase operativa. Son cifras relevantes, aunque Jacobs cuestiona que puedan sostener por sí solas a la industria petrolera y gasista o a la economía más amplia del noreste de Escocia.
Entre 2013 y 2023, el empleo del sector cayó de 441.000 a 213.000 puestos, más de la mitad. Según el autor, el descenso responde al agotamiento de la cuenca británica del mar del Norte, de la que ya se habría extraído alrededor del 90% del petróleo y el gas.
La alternativa laboral que plantea es acelerar el desmantelamiento de infraestructuras. Hay unos 1.700 pozos que deberán sellarse y abandonarse en los próximos seis años, además de otros 500 cuya retirada ya está pendiente.
- El desmantelamiento podría generar hasta 25.000 empleos en el Reino Unido durante la próxima década.
- La actividad aportaría unos 6.800 millones de libras en beneficios económicos.
- Una hoja de ruta hacia las emisiones netas cero debería cubrir energía, transporte, industria y agricultura.
Para los inversores, la cuestión final es la previsibilidad regulatoria. Una hoja de ruta explicaría las implicaciones de la transición para empresas y hogares, y reduciría la incertidumbre sobre los costes del objetivo climático.
Francia ya ha elaborado una planificación de este tipo y otros países se han comprometido a hacerlo. La conclusión de Jacobs es que el Gobierno británico debe decidir sobre el Yacimiento Rosebank junto con una estrategia industrial más amplia, no como una autorización aislada.
Transición energética y seguridad
🌍 La decisión británica ilustra una tensión central de la transición energética: mantener suministro durante una etapa de cambio sin consolidar activos que puedan chocar con los objetivos climáticos futuros. El gas y el petróleo no plantean el mismo dilema cuando difieren su destino, su horizonte productivo y su utilidad para el consumo interno.
La cuestión también es industrial. El agotamiento de la cuenca del mar del Norte desplaza el debate desde la expansión extractiva hacia la gestión del cierre de activos existentes. En ese marco, el desmantelamiento y la captura de carbono pasan a ser piezas de política económica, empleo y planificación energética.
El precedente de Sleipner
📖 Equinor utiliza captura y almacenamiento de carbono en el yacimiento noruego de Sleipner desde 1996. Ese caso aporta un precedente operativo para plantear que las emisiones asociadas a Rosebank puedan afrontarse mediante una obligación de captura equivalente, aunque no elimina las dudas sobre coste, escala y aceptación pública.
Yacimiento Rosebank: la señal regulatoria decisiva
La decisión no debe leerse solo como un sí o un no a una perforación. Determinará si el Gobierno británico está dispuesto a trasladar al operador el coste de gestionar las emisiones vinculadas al uso final del petróleo. Esa condición puede cambiar de forma sustancial la economía del proyecto.
La variable principal será el diseño del eventual consentimiento. Un requisito claro de captura de carbono, junto con límites de metano, reforzaría la idea de que los proyectos futuros afrontarán obligaciones ambientales más exigentes. La falta de esas condiciones apuntaría a una aplicación más flexible de los compromisos climáticos.
También conviene vigilar si Rosebank entra en el programa británico de captura de carbono y si sus propietarios mantienen el proyecto bajo ese marco. La continuidad confirmaría que el desarrollo puede absorber esas exigencias. Una retirada mostraría que la viabilidad financiera dependía de no asumirlas.
*Artículo de divulgación financiera redactado por el equipo de Tu Plan A: Bolsa y Trading by Fran Fialli.*
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