El petróleo pierde impulso tras tocar 115 dólares por guerra con Irán
El petróleo pierde impulso tras tocar 115 dólares por guerra con Irán
El crudo supera 100 dólares por guerra con Irán, pero cae tras planes de reservas y mayor producción, reduciendo temores inflacionarios y presión inmediata global.
💡 El estrecho de Ormuz canaliza aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo, según la Administración de Información Energética de EE. UU., lo que explica por qué cualquier amenaza en esa vía marítima genera reacciones inmediatas en los precios.
Un rally fugaz en medio del ruido geopolítico
El mercado petrolero volvió a demostrar esta semana su sensibilidad extrema a los titulares bélicos. Tras el estallido de la guerra con Irán, los futuros del crudo escalaron con fuerza y llegaron a superar los 115 dólares por barril el lunes, un nivel no visto desde 2022, cuando comenzó la invasión rusa de Ucrania.
Sin embargo, el impulso duró poco. Después de rozar brevemente la cota psicológica de los 100 dólares, los precios corrigieron con rapidez: el crudo retrocedía alrededor de un 8% y el West Texas Intermediate (WTI) caía cerca de un 9% el martes por la tarde. El mensaje del mercado fue claro: el pánico inicial dio paso a una evaluación más fría del riesgo real de suministro.
Del rango de 60-70 dólares al salto por encima de 115
Antes del conflicto, el petróleo se movía cómodamente entre 60 y 70 dólares por barril. La irrupción de la guerra activó una prima de riesgo inmediata ante la posibilidad de interrupciones en el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz.
En los primeros compases, algunos analistas llegaron a proyectar que el Brent, referencia internacional, podría alcanzar los 150 dólares si el shock de oferta se materializaba. No obstante, la dinámica de negociación reveló que gran parte del movimiento respondía a coberturas apresuradas y compras defensivas.
📊 ¿Qué desató la ola compradora?
Phil Flynn, analista sénior de mercados en Price Futures Group, explicó que los informes sobre ataques a petroleros y refinerías generaron un episodio de compras por pánico. A ello se sumó la incertidumbre estratégica en torno a la duración y alcance del conflicto.
Con el paso de las horas, la narrativa cambió. Las declaraciones del presidente Trump, apuntando a que la guerra “probablemente no va a durar tanto”, y la percepción de avances militares estadounidenses redujeron la presión especulativa.
El factor reservas: la carta del G7 y la AIE
En paralelo, los líderes del G7 y la Agencia Internacional de la Energía (AIE) mantuvieron conversaciones sobre una posible liberación coordinada de reservas estratégicas. Aunque descartaron actuar de inmediato, dejaron claro que están preparados para adoptar “las medidas necesarias” si el mercado se tensiona.
Históricamente, este tipo de intervenciones ha servido como ancla psicológica. La mera posibilidad de inyectar barriles adicionales puede enfriar expectativas especulativas sin necesidad de ejecutar la medida.
- 📌 Señal preventiva al mercado ante un shock de oferta.
- 📉 Potencial efecto moderador sobre los precios de la gasolina.
- 💡 Refuerzo de la coordinación entre economías avanzadas.
Producción futura: el incentivo del precio alto
La Administración de Información Energética (EIA) publicó un informe de perspectivas a corto plazo en el que anticipa que los precios elevados podrían estimular un aumento de la producción estadounidense, especialmente hacia 2027 y 2028.
El organismo recordó que existe un desfase natural entre la subida de precios y la respuesta productiva: decisiones de inversión, despliegue de plataformas, perforación y primera extracción requieren tiempo. Aun así, el actual entorno de cotizaciones podría traducirse en mayor oferta en los próximos años.
La prima de riesgo iraní: un componente estructural
Más allá del episodio puntual, Flynn subraya que el crudo arrastra desde la era de Jimmy Carter una “prima de riesgo iraní”. El temor a un cierre del estrecho de Ormuz o a la desestabilización regional mediante actores como los hutíes en Yemen ha estado incorporado durante décadas en los precios.
Si el conflicto actual redujera de forma duradera esa amenaza, el mercado podría descontar un escenario de menor riesgo estructural y, por tanto, de precios más contenidos a largo plazo.
Lecciones de 2022: similitudes y diferencias
El paralelismo con la invasión rusa de Ucrania es inevitable. A finales de febrero de 2022, el petróleo ya cotizaba por encima de 90 dólares antes de saltar también más allá de los 115 dólares. Posteriormente se estabilizó en torno a los 100 dólares durante el verano y retrocedió hacia los 80 dólares al cierre de ese año.
No obstante, Flynn marca una diferencia clave: en 2022 el impulso no obedeció únicamente a una interrupción física de suministro, sino a la decisión política de dejar de comprar crudo ruso, en un mercado que no estaba preparado para sustituir rápidamente esos volúmenes.
Inflación y mercados: el trasfondo macroeconómico
El repunte inicial del petróleo reavivó los temores inflacionarios en un contexto en el que los mercados ya venían sensibles tras una pérdida acumulada de 6 billones de dólares en capitalización. Los responsables de la Reserva Federal siguen de cerca la evolución del conflicto, conscientes de que la energía impacta directamente en expectativas de precios y en el consumo.
Por ahora, la rápida corrección sugiere que el mercado energético está operando más con cálculo estratégico que con pánico sostenido. La clave estará en si el conflicto altera realmente los flujos físicos de crudo o si, como en otras ocasiones, el sobresalto geopolítico termina diluyéndose en cuestión de semanas.
Artículo de divulgación financiera redactado por el equipo de Tu Plan A: Bolsa y Trading by Fran Fialli.
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