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Deflactor PCE de agosto queda bajo las previsiones

Deflactor PCE de agosto queda bajo las previsiones

El deflactor PCE de agosto, referencia preferida de la Fed, sorprendió a los analistas mientras Wall Street también valoraba las cifras de empleo ADP.

El deflactor PCE de agosto enfría la presión sobre la Fed

Wall Street abrió este miércoles con comportamiento dispar en sus tres grandes índices. El deflactor PCE de agosto, el indicador de inflación preferido por la Reserva Federal, quedó por debajo de lo esperado.

Según informó Bolsamanía sobre la apertura de Wall Street y los datos de inflación, el PCE se situó en el 3,4% en agosto. Repitió el registro del mes anterior y quedó tres décimas por debajo del 3,7% que calculaban los analistas.

La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos para observar una tendencia menos volátil, se mantuvo en el 3%. También quedó tres décimas por debajo de lo previsto.

Además, ADP estima que Estados Unidos habría creado 90.000 puestos de trabajo en septiembre. Esa estimación añade una referencia para medir si el mercado laboral conserva fuerza.

Qué puede cambiar el deflactor PCE de agosto

Una inflación inferior a las previsiones reduce, en principio, la necesidad de que la Fed eleve de nuevo los tipos de interés. Los tipos más altos encarecen el crédito y suelen presionar las valoraciones de las acciones.

Neil Wilson, analista, considera que la lectura supone “un gran alivio en la Fed”. A su juicio, el dato podría permitir al banco central evitar una subida de tipos el próximo mes.

John Williams, presidente de la Fed de Nueva York, ya había rebajado las expectativas de un alza inmediata en octubre. Williams afirmó que no existe “urgencia” tras la decisión de septiembre, aunque cree que otra subida podría ser apropiada más adelante este año.

Para el inversor, la clave no reside solo en que la inflación baje. Importa si esa moderación se mantiene y permite a la Fed esperar sin que reaparezcan presiones sobre los precios.

Bonos y petróleo limitan la lectura positiva

El alivio del deflactor PCE de agosto convive con una presión relevante en la renta fija. La rentabilidad de un bono, el rendimiento que exige el mercado al prestamista, sube cuando cae el precio de ese título.

El bono estadounidense a diez años se situaba en el 5,243%. El rendimiento a 30 años alcanzó el martes su nivel más alto desde 2002.

El petróleo también volvió a subir este miércoles, después de las caídas del martes. El Brent avanzaba un 1,19%, hasta 103,81 dólares, mientras el West Texas ganaba un 2,23%, hasta 91,43 dólares.

Un crudo más caro puede alimentar de nuevo la inflación. Por eso, la mejora del PCE no elimina por sí sola el riesgo de que la Fed mantenga una política monetaria restrictiva.

La fortaleza del dólar añade cautela

Ipek Ozkardeskaya, analista sénior en Swissquote Bank, destacó que el rendimiento a 30 años superó el 5,60% el martes. También señaló que el diferencial entre los bonos a dos y diez años se amplió hasta 35 puntos básicos.

Ese diferencial mide la distancia entre las rentabilidades de ambos vencimientos. Una ampliación indica que el mercado exige una compensación mayor para prestar a plazos largos.

Ozkardeskaya considera que el dólar podría reforzarse si los rendimientos estadounidenses siguen avanzando. Identifica como posibles causas unos fundamentos económicos sólidos, una deuda creciente o precios energéticos elevados.

La lectura para las bolsas sigue siendo matizada. Una inflación más suave favorece las expectativas sobre los tipos, pero unos bonos rentables, un dólar firme y el petróleo al alza pueden mantener la presión sobre los activos de riesgo.

Señales cruzadas en la economía estadounidense

🌍 La sesión reúne indicios que no apuntan todos en la misma dirección. La moderación de la inflación convive con rendimientos largos en ascenso, una combinación que separa las expectativas sobre los tipos oficiales de las preocupaciones ligadas al horizonte de largo plazo.

El enfriamiento de las ofertas de empleo y de la confianza del consumidor introduce además una señal de menor dinamismo interno. La estimación de empleo de ADP deberá ayudar a aclarar si esa debilidad responde a una desaceleración más amplia o a datos todavía aislados.

El deflactor PCE de agosto eleva el listón de Micron

La atención puede desplazarse rápidamente desde el alivio inflacionario hacia la capacidad de Micron para justificar unas previsiones muy exigentes. Cuando las expectativas son tan elevadas, cumplirlas no siempre basta: el mercado también evalúa la calidad de las previsiones futuras y la solidez de los motores de demanda.

Conviene vigilar la evolución de la demanda de memoria HBM vinculada a la inteligencia artificial, la oferta de DRAM y el mensaje de la compañía sobre sus próximos trimestres. Una reacción favorable requeriría señales que refuercen esos pilares. Unas previsiones menos convincentes o indicios de menor impulso podrían cuestionar la valoración ya incorporada por el mercado.

Sigue aprendiendo

Lectura recomendada: Inversiones para protegerse de la inflación.

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Artículo de divulgación financiera redactado por el equipo de Tu Plan A: Bolsa y Trading by Fran Fialli.

Ref. 30sep-bursatil

Este contenido es información económica de carácter divulgativo y no constituye una recomendación de inversión ni asesoramiento financiero personalizado. Invertir conlleva riesgo de pérdida del capital. Antes de tomar cualquier decisión, contrasta la información.

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