Peter Schiff anticipa más petróleo caro y menor crecimiento
Peter Schiff prevé que inventarios estratégicos bajos y una Fed cauta mantengan la energía cara, elevando costes empresariales y debilitando consumo y empleo estadounidenses gradualmente.
🔢 La idea clave es que el final de la guerra no eliminaría necesariamente la presión energética. La persistencia de una prima de riesgo y la posible reposición de reservas podrían mantener al mercado sensible a cualquier nueva alteración de la oferta.
Peter Schiff, economista jefe y estratega global de Euro Pacific Asset Management y presentador de «The Peter Schiff Show», sostiene que el encarecimiento de la energía puede prolongarse incluso si concluye la guerra de Irán. Su diagnóstico combina un shock de oferta, una prima de riesgo persistente y una política monetaria que considera demasiado laxa.
En una entrevista de Fox News Digital con Peter Schiff sobre petróleo, inflación y actividad económica, el estratega anticipó una «desaceleración» de la economía estadounidense. La tesis es relevante para los inversores porque conecta los costes energéticos con el consumo, los márgenes empresariales y las futuras decisiones de la Reserva Federal.
Peter Schiff ve presión más allá de la guerra
La previsión central de Peter Schiff es que el petróleo y otros productos energéticos subirán desde los niveles actuales. A su juicio, el final del conflicto podría reducir los precios, pero no eliminaría los factores que los mantienen bajo presión.
Schiff resumió su posición con una advertencia directa: «No creo que haya terminado». También afirmó: «Creo que los precios del petróleo se dirigen a niveles significativamente más altos desde aquí; no solo el petróleo, sino todo lo relacionado con la energía».
El riesgo no se limita al crudo. El economista puso el foco en el diésel por su uso en agricultura y transporte. Si ese combustible sube, el aumento puede trasladarse a una parte amplia de la cadena de costes y, finalmente, a los precios que paga el consumidor.
📊 El diésel muestra el alcance del problema
AAA situó el precio medio nacional del diésel en Estados Unidos en un récord de 6,5276 dólares el martes. La cifra bajó ligeramente hasta 6,5141 dólares el jueves, pero se mantuvo cerca de ese máximo.
Para Schiff, el combustible caro actúa como «un impuesto sobre la economía». Su argumento es que los camiones, el transporte de mercancías y la producción agrícola absorben costes más altos, lo que puede encarecer prácticamente todos los bienes.
- ▪️ Un diésel más caro eleva los costes de transporte.
- ▪️ La agricultura también depende de ese combustible.
- ▪️ El traslado de costes puede reforzar la inflación al consumo.
El presidente Donald Trump ofreció una explicación distinta en una publicación en Truth Social. Según afirmó, «El aumento del precio mundial del diésel está causado principalmente por la guerra entre Rusia y Ucrania, no por Irán».
Peter Schiff cuestiona a la Reserva Federal
La guerra no es, para Peter Schiff, la única fuente de presión. El estratega atribuye parte del problema a la actuación de la Reserva Federal y considera insuficiente la subida de tipos de un cuarto de punto de la semana pasada.
En sus palabras, «la subida de tipos de un cuarto de punto… de la semana pasada llega demasiado tarde y es demasiado pequeña para descarrilar realmente el tren de la inflación». Schiff espera presión al alza sobre los precios debido a la «política de la Fed».
Su escenario económico mezcla inflación y debilidad de la actividad. Prevén un aumento del desempleo y una caída del gasto de los consumidores. El punto delicado, según su planteamiento, sería una Fed que optase por rebajar los tipos o por expansión cuantitativa si la economía se deteriora.
Schiff advirtió que esa respuesta avivaría las presiones ya existentes en los precios al consumo, incluida la energía. Para el mercado, esa combinación implicaría que una desaceleración no garantiza por sí sola un alivio inmediato de la inflación.
🧭 Reservas de crudo y prima de riesgo
Otro elemento de la tesis de Peter Schiff es la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos, conocida como SPR. El economista cree que el país terminará «teniendo que dejar de vender» petróleo de esa reserva.
Los datos más recientes publicados por la Administración de Información Energética de Estados Unidos indican que las existencias de crudo de la SPR cayeron este año desde más de 400 millones de barriles hasta más de 284 millones. Schiff también señaló que otros países han liquidado reservas para contener artificialmente los precios.
La reposición de esas existencias podría añadir demanda al mercado. «Imaginen qué sucede si tenemos que empezar a reponer esas reservas agotadas. Eso ejercería aún más presión al alza sobre los precios», afirmó.
El estratega admite que un acuerdo para terminar la guerra podría abaratar el petróleo. Sin embargo, duda de que ese alivio sea estable y prevé una prima de riesgo duradera por la posibilidad de que el conflicto se reanude.
El contrapunto: más refinado y precios previos al conflicto
La nota también recoge una visión contraria desde la Casa Blanca. Taylor Rogers, portavoz de la Casa Blanca, declaró que Trump mantiene su compromiso de ampliar el dominio energético estadounidense, reducir costes y devolver dinero a los bolsillos de las familias trabajadoras.
Rogers señaló que el presidente se reunió con casi una docena de refinerías para abordar vías de expansión de la capacidad de refinado. Según su declaración, esa medida reducirá los precios en el surtidor.
La portavoz añadió: «A medida que Estados Unidos siga manteniendo el control total del estrecho de Ormuz, los precios del petróleo y el gas volverán a los niveles previos al conflicto». Esa expectativa choca con la de Peter Schiff, que anticipa precios más altos independientemente del desenlace de la guerra.
Peter Schiff y las señales para el mercado
La lectura para los mercados no depende solo de si termina el conflicto. También importa si los costes energéticos siguen trasladándose al transporte, a la agricultura y al consumo. Si ese traslado continúa, una desaceleración económica podría convivir con una inflación incómodamente elevada.
Conviene vigilar la evolución del petróleo, del diésel y del gasto de los consumidores. También serán relevantes las señales del mercado laboral y las decisiones de la Reserva Federal. Una caída sostenida de los precios energéticos apoyaría el escenario de alivio. En cambio, nuevos repuntes junto con menor consumo reforzarían la tesis de presión sobre crecimiento e inflación.
Otro factor decisivo será la capacidad de refino y el uso futuro de las reservas estratégicas. Una mejora efectiva de la oferta de combustibles podría reducir la tensión en el surtidor. Una reposición de reservas o una reactivación del riesgo geopolítico actuarían en sentido contrario.
🧠 ¿Puede la economía absorber unos costes energéticos más altos sin que la debilidad del consumo obligue a replantear la respuesta monetaria?
*Artículo de divulgación financiera redactado por el equipo de Tu Plan A: Bolsa y Trading by Fran Fialli.*
Ref. 24sep-alza
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