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Facturación por horas: la IA fuerza nuevo precio legal

Facturación por horas: la IA fuerza nuevo precio legal

La facturación por horas afronta el pulso de bancos y multinacionales, que exigen compartir la productividad de la IA sin asumir riesgos jurídicos ocultos.

💡 Cerca del 70% de la inversión de los despachos en IA se dirige a mejorar procesos, reducir costes y acelerar el trabajo. La proporción revela que la prioridad actual es ganar eficiencia operativa, más que crear nuevas líneas de ingresos.

La inteligencia artificial ha abierto una disputa directa sobre la facturación por horas en los servicios jurídicos. Si una herramienta reduce a la mitad la revisión de contratos, el cliente espera que esa ganancia de productividad tenga un reflejo económico. Los despachos, en cambio, sostienen que la tecnología no elimina la supervisión profesional ni la responsabilidad del abogado.

La cuestión ya ha llegado a las grandes empresas. Bancos como Goldman Sachs, Morgan Stanley y Citi han pedido a sus asesores jurídicos que expliquen qué ahorro obtienen con IA y cómo se traslada a sus facturas, según recoge la información de Cinco Días sobre el impacto de la IA en los honorarios legales. El debate no trata solo de abaratar una tarea: trata de decidir quién captura el valor creado por la automatización.

La facturación por horas, bajo presión

El modelo tradicional se enfrenta a una contradicción evidente. La IA permite reducir el tiempo dedicado a trabajos repetitivos, pero cobrar las horas que la herramienta ha evitado resulta difícil de defender ante un cliente. A la vez, limitar el precio al tiempo invertido puede penalizar a quien ha mejorado sus procesos.

Óscar Fernández León, abogado y decano del Ilustre Colegio de Abogados de Sevilla, advierte de que tiempo y valor no son equivalentes. «No debemos identificar automáticamente el tiempo empleado con el valor del servicio», afirma. A su juicio, cuando la experiencia y la tecnología permiten resolver mejor un asunto en menos tiempo, «no tendría sentido penalizar esa eficiencia».

La tendencia hacia otros sistemas de cobro ya aparece en los datos. Un informe de Deloitte Legal, basado en una encuesta a 121 responsables jurídicos, anticipa que el trabajo cobrado por horas bajará del 72% al 44% en los próximos dos o tres años. Además, el 85% de los encuestados espera cambios en la fijación de precios por la IA y el 78% identifica el ahorro como su principal ventaja, por delante de la calidad.

Baker McKenzie ya ha expresado su intención de abandonar progresivamente la facturación por horas. Sin embargo, la sustitución del modelo no será uniforme. Las tareas estandarizadas son las candidatas más claras para precios cerrados, suscripciones u otros esquemas alternativos.

🔍 El ahorro es más claro en las tareas repetitivas

La revisión masiva de contratos ilustra dónde puede producirse una reducción de precios. En una due diligence, la IA puede clasificar documentos, compararlos e identificar cláusulas con mucha mayor rapidez que un equipo de abogados. Fernández León considera lógico que ese menor coste se comparta, al menos parcialmente, con el cliente.

El cambio, no obstante, no equivale a que toda la asesoría jurídica deba abaratarse. Elisabet Rojano-Vendrell, representante española de la Asociación de Abogados Corporativos (ACC), sitúa el foco en asuntos como una demanda, un litigio o un arbitraje de elevada cuantía y gran impacto para una compañía. En esos casos, señala que el servicio puede mantener «o incluso incrementar su valor, aunque la IA permita realizar determinadas tareas más rápidamente».

Marc Gericó, socio director global de Gericó Associates, añade dos variables que pueden elevar el precio: la urgencia y la disponibilidad. Una intervención que acelere una operación puede tener un valor económico concreto para el cliente. «Pensemos en una operación en la que cada día de demora supone 50.000 euros de coste. Si el despacho permite adelantar el cierre dos días, con la revisión necesaria, existe un beneficio económico identificable», expone.

La consecuencia para el inversor y para los clientes corporativos es relevante. La presión competitiva se concentrará previsiblemente en los servicios más repetibles, mientras el asesoramiento especializado tratará de justificarse por el resultado, el criterio y la reducción del riesgo, no por el número de horas anotadas.

La facturación por horas deja paso al precio del servicio

Eugenia Navarro, socia fundadora de LOIS, plantea que el ahorro debe repartirse entre ambas partes. El cliente debería obtener un menor coste o una mayor certidumbre sobre el importe final. El despacho, por su parte, necesita recuperar el gasto en tecnología, formación y rediseño de procesos.

«Si todo el ahorro se traslada automáticamente al cliente, desaparece parte del incentivo económico para innovar», afirma Navarro. Su planteamiento no elimina el control interno del tiempo. Propone diferenciar la hora como referencia para calcular costes y rentabilidad de la hora como mecanismo externo de cobro.

Ignacio Gómez Garzón, senior partner y managing director en Simon-Kucher, cifra el punto de partida: solo el 20% de los ingresos procede hoy de fórmulas alternativas a la hora y apenas el 10% de los socios directores tiene una estrategia clara para cambiar el modelo. Esa brecha explica por qué la transformación tarifaria sigue siendo más lenta que la adopción tecnológica.

Los precios cerrados pueden dar al cliente visibilidad sobre el gasto, pero no siempre suponen un cambio real. Si el despacho estima las horas y las multiplica por las tarifas habituales, el precio fijo conserva la misma lógica. «No basta con sustituir las horas por precios cerrados. Un precio fijo mal calculado puede ser simplemente una tarifa horaria escondida», advierte Navarro.

📊 La facturación por horas aún convive con dudas sobre el ahorro

Los datos muestran que la promesa de eficiencia todavía no se ha traducido de forma generalizada en rebajas visibles. Una encuesta de ACC y Everlaw a 657 profesionales de 30 países indica que casi el 60% de los abogados de empresa no ha percibido un ahorro significativo derivado de la IA de sus asesores externos. El 58% cree que los despachos no han ajustado sus precios a las eficiencias logradas.

Existe también un elemento de cautela: el 63% de esos profesionales considera que puede ser demasiado pronto para medir el impacto económico. Esa falta de resultados perceptibles es el principal contrapunto a la expectativa de que la IA reduzca de inmediato las facturas jurídicas.

El informe Future of Professionals 2025 de Thomson Reuters calcula que los profesionales jurídicos esperan liberar cerca de 240 horas anuales gracias a la IA, frente a las 200 estimadas en 2024. El estudio asigna a ese tiempo un valor medio aproximado de 19.000 dólares por profesional y año. También recoge que el 80% de los profesionales de despachos prevé que la tecnología será central en sus flujos de trabajo durante los próximos cinco años.

  • ▪️ El informe de ACC y Thomson Reuters señala que el 77% del gasto en despachos aún se cobra por horas, aunque el 61% de los responsables jurídicos prioriza fórmulas basadas en valor u otros modelos alternativos.
  • ▪️ Jason L. Brown, presidente y consejero delegado de ACC, indicó en julio de 2026 que el 43% de los miembros espera aumentar la facturación basada en el valor y el 40% prevé una mayor variedad de modelos alternativos.
  • ▪️ Según The AI-Conomics of Legal Services, de Simon-Kucher y el Bucerius Center on the Legal Profession, los despachos destinan cerca del 70% de su inversión en IA a procesos, costes y velocidad; el 30% se dirige a nuevos productos, servicios o modelos de negocio.

El mismo estudio de Simon-Kucher y el Bucerius Center on the Legal Profession señala que el 60% de los despachos ya transforma sus procesos para aprovechar la IA. El 40% no ha iniciado ese camino y, entre quienes sí lo han hecho, el 80% reconoce no haber alcanzado todavía sus objetivos.

La transparencia será una pieza decisiva en esta transición. Gericó recomienda acordar desde el inicio qué tareas podrán apoyarse en IA, cómo se protegerá la información y qué supervisión humana habrá. Si se mantiene la facturación por horas, sostiene, deben cobrarse las horas efectivamente dedicadas, incluida la revisión, sin sumar el tiempo que la herramienta ha ahorrado.

La responsabilidad final seguirá siendo del profesional. Fernández León resume el desafío: «El reto de la abogacía será conseguir que las ganancias de eficiencia beneficien al cliente sin devaluar el conocimiento, el criterio y la responsabilidad profesional del abogado».

La facturación por horas entra en transición

La variable central será la capacidad de los despachos para conservar margen cuando la IA reduzca el tiempo necesario para completar tareas repetitivas. Si mantienen el cobro por horas, una mayor productividad puede reducir los ingresos por asunto. Si migran hacia precios cerrados, suscripciones o tarifas ligadas al valor, el resultado dependerá de cómo calculen y defiendan esos precios.

Conviene vigilar si los grandes clientes empiezan a exigir cláusulas específicas sobre el uso de IA, supervisión humana y reparto de los ahorros. También será relevante comprobar si los servicios estandarizados adoptan precios más transparentes. Esa señal confirmaría que la presión competitiva se concentra en el trabajo más automatizable.

La lectura perdería fuerza si las firmas no consiguen transformar sus procesos o si los clientes siguen sin percibir ahorros visibles. En ese escenario, la IA podría mejorar la operación interna sin cambiar de forma sustancial la relación comercial ni el modelo de ingresos.

🤔 ¿Podrán los despachos demostrar que su criterio y responsabilidad profesional justifican precios basados en valor cuando la tecnología reduzca drásticamente el tiempo de ejecución?

*Artículo de divulgación financiera redactado por el equipo de Tu Plan A: Bolsa y Trading by Fran Fialli.*

Ref. 16sep-bursatil

Este contenido es informacion economica de caracter divulgativo y no constituye una recomendacion de inversion ni asesoramiento financiero personalizado. Invertir conlleva riesgo de perdida del capital. Antes de tomar cualquier decision, contrasta la informacion y valora consultar con un asesor registrado.

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